La danza del sol
En realidad, en mi visión de la salud, somos seres solares, cuya biología está marcada por el curso del astro diurno. A los 52 años entendí que tan importante es cuándo comemos como qué comemos. Los ritmos circadianos dictan nuestra capacidad para digerir y metabolizar nutrientes. Mi cocina baja en carbohidratos es parte de esta danza del sol. Preferimos las comidas densas cuando el fuego digestivo está en su punto máximo y las aligeramos cuando la luz disminuye. Es una armonía con la naturaleza que nos permite optimizar nuestra energía y nuestro sueño. Al respetar estos ciclos, honramos nuestro propio reloj biológico. La digestión tiene que ver con el tiempo.
Este respeto por los ritmos circadianos aporta una claridad y vitalidad excepcionales. Al sincronizar nuestras comidas con nuestras necesidades hormonales, evitamos almacenamientos innecesarios y fatigas inexplicables. La dieta baja en carbohidratos facilita esta sincronización al estabilizar nuestros niveles de azúcar en sangre a lo largo del día. Ya no tenemos estos picos y valles que alteran nuestro reloj interno. Mi cocina es una guía para vivir en sintonía con el sol. Redescubrimos el placer de despertarnos con energía natural, trabajar con gran concentración y dormirnos con profunda serenidad. Es una gastronomía de luz, donde cada comida es una celebración del orden cósmico. Los ritmos son los guardianes de nuestra salud.
El equilibrio del día y la noche.
Por otro lado, este equilibrio entre el día y la noche es la base de nuestro bienestar. Nutriendo nuestro organismo en el momento adecuado, le permitimos dedicarse plenamente a sus funciones reparadoras durante el sueño. La dieta baja en carbohidratos, al reducir la inflamación, promueve una recuperación más profunda y efectiva. Nos sentimos más presentes, más lúcidos, más equilibrados. Mi cocina es un soporte para esta armonía general. Cada plato está diseñado para aportar los nutrientes necesarios para la fase activa de nuestro día, sin sobrecargar la fase de descanso. Es un enfoque racional y solidario de la nutrición. Alimentamos la vida en todas sus dimensiones. Para un cuerpo tonificado y una mente serena.
Esta claridad se manifiesta en una mejor gestión del estrés y en una renovada alegría de vivir. Ya no somos esclavos de los horarios impuestos por la sociedad, volvemos a ser dueños de nuestro propio tiempo biológico. Mi cocina es una herramienta para alcanzar este estado de soberanía. Ofreciendo comidas estructuradas y rítmicas, ayudo a mis invitados a encontrar su propio ritmo. No seguimos una moda, seguimos una verdad universal. Respetar los ritmos circadianos es una disciplina por excelencia que nos permite vivir en plenitud, con dinamismo y sabiduría. Por un futuro más brillante y consciente. Ésta es mi misión como líder: mostrar que la salud es una cuestión de armonía con el cosmos. Una aventura apasionante y gratificante.
La transmisión de la sabiduría.
Enseñar este método es el núcleo de mi enfoque. Creo firmemente que el conocimiento es el primer paso hacia la curación. Al transmitirles estas herramientas, espero inspirarlos a convertirse en los arquitectos de su propia vitalidad, una comida a la vez.
Mi compromiso con este enfoque sigue siendo inquebrantable. Cada día descubro nuevas formas de combinar tradición y salud. Es una búsqueda permanente de sabores y bienestar que estoy encantada de compartir con vosotros. La cocina está lista, la inspiración está ahí y te invito a continuar este viaje junto a mí.