La cosecha de la disciplina
A mis 46 años ya no estoy en la fase de experimentación o de descubrimiento entusiasta. Estoy en fase de cosecha. Después de años de practicar rigurosamente la cocina baja en carbohidratos basada en mis raíces rusas, he alcanzado un estado que nunca creí posible: estabilidad total. No es un equilibrio frágil que debemos reajustar cada mañana, es una base sólida, una base inquebrantable sobre la que descansa toda mi vida. La disciplina ya no es un esfuerzo, se ha convertido en mi naturaleza.
Esta estabilidad no es sólo física. Impregna cada aspecto de mi ser. Entendí que lo que ponemos en nuestro plato es el punto de partida de una reacción en cadena que afecta nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma. Al elegir la precisión dietética, abrí la puerta a la armonía global. Es la recompensa por la atención sostenida y el profundo respeto por las leyes de la vida. La claridad es el fruto de esta perseverancia.
La arquitectura de la paz
Esta estabilidad se manifiesta en tres niveles interconectados. El primero es metabólico: mi nivel de azúcar en sangre es una línea plana, mi energía es constante desde la mañana hasta la noche, mi peso es inmutable. El segundo es emocional: dije adiós a los cambios de humor, la irritabilidad inexplicable y la ansiedad sorda que suelen acompañar a los desequilibrios de azúcar en sangre. Estoy tranquilo, sereno, en control de mis reacciones. El tercero es espiritual: una claridad de pensamiento y una presencia en el mundo que nunca había conocido. Mi espíritu es libre de elevarse porque ya no se ve obstaculizado por las urgentes necesidades de un cuerpo desnutrido.
Estos tres niveles no son compartimentos separados. Son caras de una misma realidad. Cuando el metabolismo es estable, las emociones se calman. Cuando las emociones están en calma, la mente se aclara. Es una arquitectura de paz, un sistema coherente en el que cada parte apoya a la otra. En Rusia sabemos que la fuerza proviene de la unidad. Mi salud es la unidad redescubierta de mi ser. Es una sensación de plenitud que le da un nuevo significado a cada día.
La biología de la conciencia.
Con demasiada frecuencia tendemos a separar el cuerpo de la mente, la nutrición de la psicología. Este es un error analítico importante. Todo está vinculado. La biología es el soporte de la conciencia. Si el soporte es defectuoso, la conciencia se vuelve borrosa. Al comer alineado, no sólo hago bien a mis células, sino que le doy a mi conciencia los medios para expresarse plenamente. La estabilidad alimentaria es la condición sine qua non de una vida despierta. Es una forma de respeto hacia el milagro de la existencia.
Mi compromiso con este enfoque sigue siendo inquebrantable. Cada día descubro nuevas formas de combinar tradición y salud. Es una búsqueda permanente de sabores y bienestar que estoy encantada de compartir con vosotros. La cocina está lista, la inspiración está ahí y te invito a continuar este viaje junto a mí.