El mar como guía baja en carbohidratos
David Ruiz
David Ruiz
Publicado el 20 de abril de 2023
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El mar como guía baja en carbohidratos

La llamada del Pacífico

Nací con el sonido de las olas del Pacífico en mis oídos, en las escarpadas costas de Chile, antes de que mi vida me llevara a las costas salvajes de Australia. Para mí el mar no es un escenario, es una matriz. Dio forma no sólo a mis gustos, sino también a mi estructura biológica. No elegimos comer pescado cuando vivimos junto al océano; simplemente respondemos al llamado de la geografía. Esta proximidad constante al agua salada crea un destino culinario donde la abundancia es inmediata, cruda y, por naturaleza, perfectamente alineada con lo que hoy llamamos 'low-carb'.

La belleza de esta geografía reside en su radical sencillez. El océano no produce cereales, no cultiva caña de azúcar, no ofrece tubérculos harinosos. Ofrece proteína pura, grasas esenciales y mineralidad profunda. Al vivir al ritmo de las mareas, adoptamos naturalmente una dieta que estabiliza el metabolismo y aclara la mente. Es una lección de humildad y eficiencia: la tierra puede ser compleja y exigente, pero el mar es directo. Nos aporta lo imprescindible, sin nada superfluo.

La proteína de la inmensidad

En mi cocina el pescado no es un acompañamiento, es el centro de gravedad. Ya sea el enorme atún rojo, la delicada dorada o el salmón salvaje rico en grasas, cada especie aporta una firma nutricional única. Comer pescado a diario significa proporcionarte una fuente de proteínas con una biodisponibilidad excepcional. Pero también significa absorber el precioso omega-3 que protege nuestro corazón y nutre nuestro cerebro. Descubrimos entonces una verdad fundamental: la saciedad no proviene del volumen de alimentos ricos en almidón, sino de la calidad de los ácidos grasos y de los aminoácidos.

Pescado a la brasa, pescado crudo marinado en lima, pescado ahumado con leña de haya... las técnicas son múltiples, pero el objetivo sigue siendo el mismo: preservar la integridad del producto. Al eliminar el empanizado, las salsas dulces y los acompañamientos pesados, dejamos que el mar se exprese. Nos damos cuenta de que nunca necesitamos carbohidratos rápidos para sentirnos fuertes y resistentes. La energía que aporta un pescado recién pescado es una energía limpia, lineal y que no choca.

Los tesoros de la marea baja

El mar es generoso más allá del pescado. Durante la marea baja, revela sus tesoros escondidos: mejillones, gambas, pulpos, cangrejos, erizos de mar. Estos mariscos son concentrados de vida. Prácticamente no contienen carbohidratos, pero están llenos de minerales esenciales como zinc, yodo, selenio y magnesio. Estos nutrientes son los guardianes de nuestra salud metabólica, apoyan la tiroides y regulan los procesos enzimáticos. Comer mariscos significa tomar un multivitamínico natural, directamente de la fuente.

En mi cultura chilena, el 'Mariscal', una mezcla de mariscos crudos y marinados, es el desayuno de los campeones. Aporta claridad mental y vigor físico que cualquier plato de cereal envidiaría. Es un alimento de supervivencia que se ha convertido en una gastronomía de lujo por su pureza. Cuando tenemos acceso a semejante riqueza, ¿por qué buscaríamos sustitutos industriales? El mar nos brinda todo lo que necesitamos para prosperar, en un paquete perfecto y sin efectos secundarios glucémicos.

El bosque sumergido de Chile

No podemos hablar del mar sin hablar de las algas, ese bosque sumergido que bordea nuestras costas. En Chile tenemos 'Cochayuyo' y 'Luche', algas pardas y rojas que consumimos desde hace milenios. Estas plantas marinas son milagros nutricionales. Proporcionan fibra soluble que nutre el microbioma sin aumentar el azúcar en sangre y una concentración de minerales que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo. Son el complemento ideal de una dieta baja en carbohidratos, aportando la textura y profundidad de sabor de la que a veces carecen los platos limpios.

Las algas actúan como una farmacia mineral. Ayudan a desintoxicar el organismo, regular el apetito y estabilizar la energía. En mi cocina los uso para dar cuerpo a caldos, para dar un toque crujiente a ensaladas o para enriquecer guisos de pescado. Son el vínculo invisible entre el mundo animal y el mundo vegetal, una fuente inagotable de vida que sólo pide ser redescubierta. Al integrar las algas en nuestra dieta, cerramos el círculo de la nutrición marina.

El electrolito de la vida salvaje.

Finalmente, está la sal. No es sal de mesa refinada y desnaturalizada, sino sal marina pura, recolectada a mano en salinas costeras. En una dieta baja en carbohidratos la sal no es un enemigo, es un aliado vital. Es el electrolito que permite que nuestras células se comuniquen, que nuestros músculos se contraigan y que nuestro cerebro funcione. Sin una ingesta suficiente de sodio de calidad, el cuerpo se agota, aparece la fatiga y el metabolismo se ralentiza. La sal marina lleva la huella del océano, con todos sus oligoelementos intactos.

Utilizar sal marina pura significa respetar el equilibrio osmótico de nuestro organismo. Le da a nuestro cuerpo las herramientas para gestionar su hidratación y presión arterial de forma natural. En mi cocina, la sal dice la verdad. No se utiliza para enmascarar los sabores, sino para realzarlos, para darles una dimensión tridimensional. El mar nos ofrece proteínas, minerales y sal: el tríptico perfecto de la vida. Sin nada superfluo, sin nada escondido. Sólo la pureza del elemento líquido.

El mar como maestro de la sobriedad

En definitiva, el mar es mi mayor maestro. Ella me enseñó que la abundancia no reside en la complejidad, sino en la precisión. Ella me mostró que una alimentación saludable no se trata de privaciones, sino de reconectarse con las fuentes primarias de la vida. Siguiendo la guía del océano, encontramos una salud robusta, una energía inagotable y una auténtica alegría de vivir.

Te invito a mirar hacia el horizonte. Ya sea que vivas cerca de la costa o tierra adentro, deja que el espíritu del mar inspire tu plato. Favorece lo salvaje, lo crudo, lo mineral. Redescubra el placer del pescado perfectamente cocido, la fuerza de las algas bien preparadas, la pureza de un grano de sal marina. El mar siempre tiene la respuesta; Ella ha estado susurrando durante eones los secretos de una vida equilibrada. Sólo hay que saber escucharlo y disfrutarlo con respeto y gratitud.

Recetas del chef David Ruiz

Ensalada de col rizada, salmón a la plancha y aguacate
Ensalada de col rizada, salmón a la plancha y aguacate

Ensalada nutritiva de kale masajeado, filetes de salmón a la plancha y cremoso de aguacate; Vinagreta de mostaza y limón baja en carbohidratos.

Brochetas de cordero a la parrilla, salsa de yogur con menta
Brochetas de cordero a la parrilla, salsa de yogur con menta

Brochetas de cordero aromatizadas con especias, servidas con una salsa ligera de yogur y menta (yogur de coco para la versión sin lactosa).

Tostada de calabacín a la plancha, pesto de almendras
Tostada de calabacín a la plancha, pesto de almendras

'Tartina' a base de una rodaja de berenjena crujiente aderezada con calabacín asado y pesto de almendras: idea para un aperitivo bajo en carbohidratos.

David Ruiz Chile

Chef David Ruiz

Chile

Parrilla del Pacífico

Técnicas de parrilla sencillas que realzan mariscos y verduras con cítricos y ahumado.