comer para honrar
Ariana Terau
Ariana Terau
Publicado el 28 de enero de 2023
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comer para honrar

Más allá de la nutrición

Comer es infinitamente más que ingerir calorías o llenar una reserva de energía. Es más que macros, vitaminas o minerales. Es un acto de profunda conexión con el mundo que nos rodea y con nosotros mismos. Cada comida es una oportunidad para reafirmar nuestra conexión con los seres vivos, para reconocer nuestro lugar en el gran ciclo de la naturaleza. Es una ceremonia diaria que da sentido a nuestra existencia física.

Es un acto de relación. Con el pescador que desafió el mar, con el jardinero que cuidó la tierra, con el animal que dio su vida. Al comer, integramos estas historias en nuestra propia carne. Nos convertimos en el receptáculo de todos estos esfuerzos y de todos estos sacrificios. Esta conciencia transforma radicalmente nuestra forma de consumir. Ya no comemos de forma anónima y distraída, comemos con honor y responsabilidad.

Honra la fuente

Cuando como un pez de Nueva Zelanda, honro al océano (Moana) que lo creó en sus misteriosas profundidades. Honro las corrientes frías que lo llevaron, los nutrientes que lo alimentaron, la fuerza que tuvo que ejercer para sobrevivir. Reconozco el sacrificio que hizo para que yo pudiera ser fuerte hoy. Esta no es una simple transacción comercial, es un intercambio de Mana. El pez me da su vida, le doy mi respeto.

No es automático. Es una elección consciente que hago con cada comida. Cada bocado es un acto de gratitud, una oración silenciosa a la fuente de toda vida. Al comer así me siento conectado con la inmensidad del universo. Ya no soy un individuo aislado, soy parte del todo. Esta conexión me brinda una paz y una fuerza que ningún alimento industrial podrá ofrecerme jamás. El honor es la sal de mi mesa.

mi cuerpo recibe esto

Cuando como con honor, mi cuerpo recibe los alimentos de manera diferente. La digestión es más fluida, la asimilación es más completa, la energía circula mejor por mis venas. Sentimos que se establece una armonía entre los alimentos y las células. Es como si el cuerpo reconociera la intención de respeto y se abriera a recibir los nutrientes. La comida se convierte en una medicina, un bálsamo para el alma y el cuerpo.

No es sólo psicosomático, es fisiológico. La ausencia de culpa y la presencia de gratitud cambia la química interna. Los niveles de cortisol caen, el sistema parasimpático se activa y las enzimas digestivas se secretan de manera más eficiente. La intención cambia la recepción. Al honrar la comida, optimizamos nuestro propio metabolismo. La salud es un reflejo de esta claridad interior. Nos sentimos profundamente nutridos, más allá de la simple saciedad física.

Honra mi cuerpo

Honro también mi cuerpo, este magnífico templo que me permite vivir, moverme y amar. No lo lleno de azúcar, productos procesados ni sustancias sin sentido. Lo alimento con lo mejor, lo más puro y lo más verdadero. Es un respeto encarnado, una prueba de amor que me doy varias veces al día. Mi cuerpo no es un enemigo que hay que domar, es un compañero que hay que apreciar. Al elegir una dieta baja en carbohidratos, elijo mantenerla libre de inflamación y caos.

Él responde. Se vuelve más claro. Encuentra su fuerza original. A mis 45 años me siento más vigoroso y más sereno que nunca. Mi cuerpo me agradece la atención que le presto dándome una vitalidad inagotable y una mente vivaz. Es un diálogo continuo de respeto y gratitud. Honrar tu cuerpo es honrar la vida misma a través de ti. Es la base de toda sabiduría y salud duradera.

Conexión viva

Ésta es la gran verdad: que comer es una conexión viva con todo lo que existe. Con la tierra (Whenua) que nos lleva, con el mar (Moana) que nos rodea, con nuestros antepasados que nos transmitieron sus conocimientos. Es un hilo invisible que nos conecta con el pasado y el futuro. Comiendo con honor mantenemos este vínculo, lo fortalecemos, lo santificamos. Dejamos de ser consumidores y volvemos a ser guardianes.

No una transacción, sino una relación. La comida no es una mercancía, es un regalo. Al cambiar nuestra perspectiva sobre el acto de comer, cambiamos nuestra relación con el mundo. Nos volvemos más conscientes, más responsables, más humanos. Mi cocina es un espacio donde se cultiva con mimo esta relación. Quiero que cada comida sea una celebración de esta pertenencia. La claridad es mi horizonte, el honor es mi guía.

Ceremonia diaria

Cada comida se convierte en una ceremonia. Sencillo, profundo, honrador. No necesitamos rituales complicados ni decoraciones lujosas. La presencia y la intención son suficientes. Un pescado a la parrilla comido en silencio mirando al océano puede ser la más alta de las ceremonias. Es una cuestión de corazón, no de forma. Al transformar el comer en un acto sagrado, devolvemos la belleza y la dignidad a nuestra vida diaria.

Lo cambia todo. La vida adquiere otra dimensión. Ya no corremos tras placeres efímeros, saboreamos la profundidad del momento. Nos sentimos ricos en lo que recibimos, fuertes en lo que honramos. Mi vitalidad es el fruto de esta práctica. Soy una mujer de la tierra, alimentada por el honor y la gratitud. La claridad es mi firma, la paz es mi recompensa. ¡Zhu ni hao wei kou e viva a honra real!

Recetas del chef Ariana Terau

Ensalada de tomate, aguacate y cebolla
Ensalada de tomate, aguacate y cebolla

Tomates frescos, aguacate cremoso y cebolla morada sazonados con jugo de lima y cilantro, para una ensalada sencilla y sabrosa.

Paella ligera de marisco
Paella ligera de marisco

Paella ligera con arroz de marisco y coliflor, con sabores de la costa mediterránea, ideal para compartir.

Gazpacho ligero de tomate y pepino
Gazpacho ligero de tomate y pepino

Sopa fría de tomates y pepino fresco, aderezada con ajo y vinagre, refrescante y ligera para los días calurosos.

Ariana Terau

Chef Ariana Terau

New Zealand

Ancestral-Maorí-Keto

Respeto por la tierra y el mar (Mana/Whenua), con foco en proteínas tradicionales y recolección estacional.